3.1 Un enfoque multimodal.
El Instituto Nacional de Salud Mental (grupo Cooperativo MTA[1], 1999), llevó a cabo un estudio de investigación muy importante, llamado Tratamiento Multimodal, con 579 niños que presentaban el TDAH (tipo combinado), los cuales recibieron uno de los cuatro tratamientos por un período de 14 meses. Los resultados de este estudio demostraron que los niños del grupo que recibió tratamiento con medicación cuidadosamente manejada y ajustada individualmente, en adición a un manejo conductual intensivo, tuvieron una mejoría mucho mayor que el grupo de tratamiento que solo recibió manejo médico supervisado de cerca o los que recibieron tratamiento conductual intensivo, o el grupo de tratamiento que solo recibió manejo médico supervisado de cerca, o los grupos que solo recibieron tratamiento conductual intensivo o cuidado en la comunidad. Lo cual justifica ampliamente el empleo del tratamiento multimodal, mismo que se adopta en el presente trabajo.
En cuanto se ha identificado y diagnosticado el TDAH en un paciente, hay varias formas de ayudarlo a el y a su familia. El éxito del tratamiento se basa en el trabajo multimodal en donde se establece una red entre los padres, maestros, el neurólogo, el o los terapeutas y el paciente. Ningún tratamiento brinda el apoyo suficiente, si no incluye el apoyo de todos los involucrados, con una perspectiva de trabajo integral y corresponsable, en donde todos tienen el mismo nivel de compromiso con el paciente.
A continuación se describe el papel de cada uno de ellos:
3.1.1 El papel del terapeuta:
· Realizar el diagnóstico clínico clarificando la sintomatología del TDAH y otras comorbilidades si las hay.
· Realizar el enlace control y seguimiento del tratamiento con las diferentes personas que intervienen en este proceso (padres, maestros, neurólogo y con otros terapeutas si es necesario).
· Información y orientación a padres y hermanos sobre el trastorno y su manejo específico.
· Información y orientación a maestros.
En el proceso de terapia:
· Identificar en el grupo las conductas que le favorecen a todos sus miembros en lo general y a cada en sus requerimientos propios.
· establecimiento de estrategias sociales y cognitivas que permitan al paciente regular su propia conducta.
· Manejo de técnicas de acción exitosa, estrategias de resolución de problemas y modos de tratar con el estrés y la autoestima.
· Promover en todo momento la metacognición.
3.1.2 El papel de los padres:
· Involucrarse en el tratamiento de su hijo, detectar los cambios y los avances que este va presentando.
· Aplicar las estrategias que les son sugeridas con el fin de manejar la dinámica familiar.
· Informarse de lo que es el TDAH a través de lecturas, cursos, conferencias, grupos de ayuda, talleres, para padres.
· Informar a la familia y a quienes rodean al paciente sobre el TDAH y las recomendaciones terapéuticas, a fin de ayudar a la persona que padece el trastorno.
· Reconocer los avances de su hijo sin un sentido perfeccionista, sino a través de los pequeños logros que conducen al paciente a cambios mayores cada vez más palpables.
· Reconocer y hacer evidentes los esfuerzos que le implican al paciente obtener estos logros.
3.1.3 El papel del paciente:
· Identificar sus habilidades fortalecidas y sus habilidades debilitadas.
· Aplicar las estrategias que se construyen en las sesiones dentro de su vida social y académica.
· Evaluar las estrategias aplicadas, proponer y generalizar nuevas alternativas.
· Comprometerse con el grupo terapéutico acudiendo a las sesiones con una participación activa.
· Favorecer una actitud positiva y de respeto con el grupo.
3.1.4 El papel del neurólogo:
· Mantener un contacto estrecho con todo el equipo interdisciplinario.
· Considerar los reportes mensuales que se le envían con el fin de evaluar el tratamiento farmacológico.
· Actualizarse e informarse sobre el trastorno y sus comorbilidades.
· Sensibilizarse hacia la atención integral del paciente.
3.1.5 El papel del maestro:
· Empatizar con su alumno, entendiendo que en muchas ocasiones sus conductas son el resultado del trastorno, no son agresiones personales.
· Actualizarse y mantenerse informado de las características del trastorno y de las estrategias de su manejo en el salón de clases.
· Identificar y realizar los reportes semanales de conducta con el fin de establecer los cambios que sean convenientes para el paciente.
· Mantener un contacto cercano con el equipo interdisciplinario.
· Aplicar las estrategias que se le sugieren para brindarle la ayuda precisa y concreta al alumno.
3.2 Elementos que debe incluir el tratamiento.
3.2.1 Terapia grupal
En la que se manejen:
· Estrategias cognitivas. Para generar en el paciente la aptitud de regular su propia conducta; técnicas de hacer una pausa y pensar.
· Entrenamiento en habilidades sociales. Modificación y manejo
de la conducta.
· Técnicas de acción exitosas; estrategias de resolución de problemas y modos de tratar con el estrés y la autoestima.
Paralelamente:
3.2.2 Programa deportivo. Se recomienda que el paciente tenga una disciplina deportiva como válvula de escape física, que le ayude a canalizar su energía y a fortalecer su integración, disciplina y trabajo en equipo.
3.2.3 Medicación.
Debe ser administrado únicamente por prescripción del neurólogo una vez que éste ha confirmado el diagnóstico de TDAH, basándose en su experiencia profesional y en el diagnóstico clínico que le debió ser entregado previamente a la cita del paciente por el psicólogo o pedagogo especializado[2].
El uso del medicamento asociado a la terapia cognitivo-conductual ha probado ser la mejor opción de tratamiento.
La investigación demuestra que niños y adultos medicados para los síntomas del TDAH atribuyen el éxito de las mejoras a su esfuerzo y no al medicamento por sí solo.
Los compuestos psico-estimulantes son las medicinas más usadas para tratar los síntomas del TDAH, ya que estos cambian los niveles de químicos transmisores disponibles a varios sistemas neurotransmisores en el cerebro. Estos son a través de los cuales las células nerviosas se comunican unas con otras y transmiten la información.
Entre el 70-80 % de los niños con TDAH responden positivamente a estos medicamentos. Los periodos de atención, impulsividad y concentración se incrementan especialmente en ambientes estructurados como el escolar.
El medicamento por si solo no es efectivo, tiene que ser parte del tratamiento multimodal y del programa establecido por el equipo de apoyo.
3.2.4 Apoyo complementario.
En algunas ocasiones, si se requiere:
· Psicoterapia. Para el manejo del área emocional.
· Ayuda extraescolar. Cuando se requiere reforzamiento académico
· Terapia familiar. Para el manejo de los problemas derivados del TDAH que afectan a la familia y su relación con el paciente.
[1] MTA Cooperative Group, (1999). A 14-month randomized clinical trial of treatment strategies for attention deficit hyperactivity disorder. Archives of General Psychiatry, 56,12.
[2] Dada la publicidad que realizan los laboratorios farmacéuticos para la venta de estimulantes de uso apropiado al tratamiento del TDAH y a la poca formación de algunos neurólogos en el tratamiento de este trastorno, algunos especialistas medican a pacientes de una forma simplista y en muchas ocasiones equivocada basándose únicamente en formularios de laboratorios que contemplan solo algunos criterios diagnósticos del DSM-IV, sin considerar la realización del diagnóstico clínico. Por lo que se recomienda: 1.Remitir a los pacientes con neurólogo pediatra, ya que es el especialista que contempla dentro de su formación el diagnóstico y tratamiento para este trastorno. 2. Mantener contacto directo con este especialista para discutir el diagnóstico clínico, previo a la remisión del paciente, y en reuniones posteriores para la entrega y discusión de los reportes sobre observaciones de evolución del paciente, necesarios para ajustar la medicación.
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