Se trata de un trastorno comórbido muy frecuente entre los niños preadolescentes y adolescentes, incluso puede encontrarse entre los niños más pequeños, especialmente con la madre, y se puede observar no sólo en varones, sino también en mujeres, aunque el predomino en el sexo masculino es evidente. A veces es difícil separar los conceptos de actitud oposicional desafiante y los trastornos de conducta, especialmente cuando se dan fuera de la esfera familiar. Se considera que ambos trastornos representan del 30% al 50% de las alteraciones comórbidas [1]. En mayor o menor grado, la actitud negativa y desafiante se presenta en un 60% de los sujetos con TDAH, mientras que solo se encuentra en el 11% de la población sana[2]
Las características más sobresalientes de la actitud oposicional desafiante, son: negativismo, hostilidad y comportamiento desafiante. Existen muchos grados en este cuadro, dentro del cual el problema es más grave cuanto más predomina la actitud desafiante sobre la oposicional, cuanto más acontece esta actitud hacia el padre- normalmente la muestran predominantemente con la madre- y cuanto más se niega el sujeto a admitir los consejos, correcciones u castigos.
Se considera que la actitud oposicional desafiante es un trastorno comórbido menos grave que los problemas de conducta, pero todo es cuestión de matices y, en muchos casos, éstos pueden ser precursores de aquellos [3]. Hay estudios longitudinales en los que ha podido comprobar que los sujetos con TDAH y comorbilidad de tipo desafiante durante la niñez eran más frecuentemente detenidos por la policía y cometían un mayor número de delitos de tipo felónico que los niños con menores grados de gravedad; estos últimos cometían también más delitos que los controles [4]. La presencia del cuadro durante la infancia en grado grave, puede ser la expresión de lo que más tarde, al llegar a la edad puberal y adulta, constituye el cuadro comórbido con trastornos del comportamiento o personalidad psicopática [5], especialmente si el trastorno tiene carácter familiar.
[1] Biederman J, Newcorn J, Sprich S. Comorbidity of attention deficit hyperactivity disorder with conduct depressive, anxiety, and other disorders. Am J Psychiatry 1991;
[2] Barkley RA, Du Paul GJ, Mc Murria MB. Attention déficit disorder with and without hyperactivity; clinical response to three dose levels of methylphenidate. Pediatrics 1991; 87 ; 519-31. y Barkley RA, Fischer M, Edelbrock CS, et al. The adolescents outcome of hypecactive children diagnosed by research criteria; Mother –child interactions, family conflicts and maternal psychopathology J Child Psychol Psychiatry 1991; 32-233: 55..
[3] Lober R Green SM, Keenan K, et al. Which boys will fare worse? Early predictors of the onset of conduct disorder in a six-year longitudinal study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1995: 34:499-509.
[4] Satterfield J, Swanson J, Schell A, et al. Prediction of antisocial behavior in attention deficit hyperactivity disorder boys from aggressions/ defiance scores. J am Acad Child Adolesc Psycgiatry 1994; 33: 185-90.
[5] Langbehn DR, Cadoret RJ, Yates WR, et al. Distance contributions of conduct and oppositional defiant symptoms to adult antisocial behavior.Evidence from an adoption study. Arch Gen Psychiatry 1998; 55 : 821-9.
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