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"El mejor regalo que se le puede dar a una persona, es la atención íntegra"
Richard Moss


26/3/11

Bienvenidos a nuestro blog


El Centro Interdisciplinario para la atención del TDAH y Problemas de Aprendizaje S.C. (CITPA) fue creado en noviembre 15 del 2008, por iniciativa de la Pedagoga Hilda H. Mendoza Paredes, quien ha trabajado por más de 10 años en la atención de niños y adolescentes con problemas de aprendizaje. El CITPA surge como una necesidad apremiante de contar con un grupo interdisciplinario formado por pedagogos, psicólogos, neuropsicólogos, terapeutas de aprendizaje, psicoterapeutas, neuropediatras y paidopsiquiatras, con un perfil altamente especializado para el diagnóstico y tratamiento terapéutico  de los problemas de aprendizaje con especialidad en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Actualmente, y después de 5 años de ardua labor, el CITPA ha creado la Fundación “Intus-Intelexia” para la atención del TDAH y los problemas de aprendizaje, con el fin de hacer accesible la atención a niños y adolescentes de escasos recursos económicos.




Misión

“Mejorar la calidad de vida de niños y adolescentes con problemas de aprendizaje con especialidad en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, a través de estrategias de servicio psicopedagógico, con base en una perspectiva Humanista, Sistémica y constructivista”

Visión

Ser un Centro Interdisciplinario y Fundación con presencia nacional e internacional, orientado al Diagnóstico y Tratamiento de los Problemas de Aprendizaje, así como a la capacitación, orientación, difusión e investigación sobre el  Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Nuestros Valores

·      Respeto. Basado en el enfoque Humanista en donde lo más importante es la persona en su individualidad y aceptación incondicional de la misma.
·     Solidaridad. Comprender a la persona en sus necesidades para la satisfacción de las mismas, ayudándole a recuperar su equilibrio emocional y el desarrollo de sus habilidades cognitivas.
·     Compromiso. Capacidad de poner nuestra voluntad, recursos personales y  profesionales  al servicio de los niños y adolescentes en favor de su crecimiento personal.
·     Responsabilidad. Asumir y responder a nuestros compromisos profesionales
·     Equidad. Trabajar con justicia buscando la igualdad en la diferencia.
·      Proactividad. Ser agentes activos de cambio para generar alternativas y estrategias de atención para los problemas de aprendizaje y en particular del TDAH, así como ampliar la conciencia social en torno a la problemática de este trastorno.
·     Constancia. Actuar de manera  sistemática, ordenada  e ininterrumpida, de acuerdo a nuestra misión.
·     Honestidad. Actuar con rectitud siguiendo los fines de nuestra institución.
·     Congruencia. Actuar conforme a nuestros valores, acciones y nuestra misión.


El CITPA: Un Modelo Humanista, Constructivista y Sistémico.

El CITPA fundamenta su modelo de intervención desde una visión humanista, constructivista y sistémica.

Desde la Filosofía Humanista.

 Orientamos nuestro trabajo hacia el niño con una visión integral, esto es, lo vemos como un ser humano único y valioso, con dignidad, sentimientos, necesidades, aptitudes y habilidades, con una tendencia innata al desarrollo progresivo y superación permanentes. Por ello, nos abocamos al trabajo con la persona y no únicamente con sus dificultades de aprendizaje. Todo ello con absoluto respeto a sus necesidades y a su propio proceso, con el fin de favorecer su apertura al cambio, al descubrimiento de sí misma y a su crecimiento.

Nuestro objetivo es dar a la intervención un enfoque humanista que se dirija a la persona en su totalidad y no únicamente al problema; que éste en todo caso sea visto no como una diferencia que lo etiquete, sino como una oportunidad de crecimiento, que no se enfoque en sus limitaciones, sino en sus potencialidades, que reconozca y vea a la persona no como diferente, sino como única y valiosa.


Desde el Enfoque Constructivista.

Nuestro modelo terapéutico se basa en el aprendizaje significativo fundamentado en la teoría constructivista propuesta por Vigotsky, desarrollada en modalidad grupal. Consideramos que el grupo terapéutico favorece la  construcción de las estrategias sociales y cognitivas en el niño, sin embargo, es el propio niño quien con el modelaje del adulto y desde sus capacidades cognitivas, sus habilidad de socialización y sus afectos, va construyendo su propio conocimiento, es decir, el aprendizaje es un proceso que el niño desarrolla de manera interna cuando interactúa con su entorno y es capaz de descubrir y construir. Lo significativo en este proceso es que el niño como constructor de su propio conocimiento, relaciona los conceptos a aprender y les da un sentido a partir de la estructura conceptual y experiencia que ya posee, de esa manera realiza una diversidad de tareas que relacionadas entre sí de manera congruente y que surgen desde una motivación interna, le permiten la adquisición de un aprendizaje significativo.

El objetivo del proceso terapéutico es facilitar procesos de aprendizaje que permitan a nuestros niños y adolescentes ser aprendices autónomos, independientes y auto-reguladores, capaces de “aprender a aprender”, buscando propiciar las capacidades personales para observar, buscar, razonar, descubrir, generar y evaluar situaciones, respuestas, conocimientos, soluciones y resultados. Se pretende ayudarles a que conozcan cómo ocurre en ellos el proceso de aprendizaje para que puedan dirigirlo y aprovechar las distintas oportunidades disponibles no sólo en la escuela, sino en las diversas circunstancias de la vida, fortaleciendo a la vez la iniciativa, la participación la confianza personal y el pensamiento propio. Esto implica la capacidad de reflexionar la forma en que se aprende y actuar en consecuencia, autorregulando el propio proceso de aprendizaje mediante el uso de estrategias flexibles y apropiadas que se transfieren y adaptan a nuevas situaciones.

En este mismo sentido, nuestro modelo terapéutico es neuropsicológico[1] y se basa tanto en los principios sobre el aprendizaje y la atención de Vigotsky, como en las concepciones teórico-metodológicas de la teoría neuropsicológica desarrollada por Alexander Luria, para el desarrollo de las funciones psicológicas superiores que el niño o adolescente no ha desarrollado por inmadurez, daño neurológico o por afectación neurobiológica como el TDAH y que interfieren en su aprendizaje.


Desde el Enfoque Sistémico.

Vemos al niño como un ser social inmerso en una red de relaciones e interacciones con su ambiente familiar, social y educativo y son precisamente los adultos de su entorno quienes tienen una influencia significativa en su formación y manera de percibir la realidad. Es por ello que adoptamos el   enfoque sistémico[2] como estrategia de intervención, empleando un modelo multimodal[3], el cual consiste en el establecimiento de una red de apoyo integral y corresponsable conformada por los principales agentes involucrados en la vida del niño, como son los padres, los maestros, el médico neurólogo y  los terapeutas, con un objetivo común: ayudarle a superar sus dificultades. En este sentido, el CITPA realiza un trabajo coordinado con quienes intervienen en esta tarea, retroalimentando a padres, maestros y médicos especialistas para mantener un control estricto del proceso.




Servicios
·      Diagnóstico y tratamiento de los diversos problemas de aprendizaje originados por trastornos emocionales, por inmadurez, afectación neurológica o neurobiológica como el TDAH.
·     Terapia neuropsicológica para el desarrollo de habilidades cognitivas y estrategias de aprendizaje.
·     Terapia de grupo para niños y adolescentes con TDAH para generar aptitudes que les permita regular su propia conducta, desarrollar técnicas de acción exitosas y estrategias de resolución de problemas.
·      Psicoterapia individual y familiar con enfoque Gestalt[4] con especialidad en niños y adolescentes para el manejo de trastornos emocionales.
·     Talleres para padres, orientados a la comprensión y manejo de las dificultades de sus hijos.
·      Formación y Capacitación a maestros, terapeutas de aprendizaje, pedagogos, psicólogos, médicos, trabajadores sociales y todos aquellos profesionales interesados en  prepararse en la identificación y manejo del TDAH y de los diversos problemas de aprendizaje.
·     Investigación y publicación de temas relacionados con el TDAH y problemas de aprendizaje.







[1] La neuropsicología es una disciplina fundamentalmente clínica, que converge entre la psicología y la neurología y que estudia los efectos que una lesión, daño o funcionamiento anómalo en las estructuras del sistema nervioso central causa sobre los procesos cognitivos, psicológicos, emocionales y del comportamiento individual.
[2] El enfoque de sistema, también denominado enfoque sistémico, significa que el modo de abordar los objetos y fenómenos no puede ser aislado, sino que tienen que verse como parte de un todo. No es la suma de elementos, sino un conjunto de elementos que se encuentran en interacción, de forma integral, que produce nuevas cualidades con características diferentes, cuyo resultado es superior al de los componentes que lo forman y provocan un salto de calidad. (En: Rosell Puig W. Medios de enseñanza. La Habana: Pueblo y Educación; 1989.)

[3] Terapia que combina más de un método de tratamiento.

  • [4] La terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la Psicología Humanista, la cual se caracteriza por desarrollar el potencial humano. El objetivo de la terapia Gestalt, además de ayudar a la persona a sobreponerse a síntomas, es permitirle llegar a ser más completa y liberarse de los bloqueos que disminuyen su satisfacción óptima, autorrealización y crecimiento. El terapeuta Gestalt tiene la función de guiar a la persona para que se haga consciente de su situación  a través de técnicas que le ubican en el aquí y ahora,  en vivir y sentir el presente, vivir y sentir la realidad; también trabaja en el darse cuenta ("awareness", en inglés), en donde la persona es quien ha de darse cuenta de lo que le pasa. Sólo se necesita ser consciente para cambiar (si se quiere) una conducta, lo que le lleva a aceptarse y a ser responsable de sus propios actos.


Tratamiento

3.1 Un enfoque multimodal.

El Instituto Nacional de Salud Mental (grupo Cooperativo MTA[1], 1999), llevó a cabo un estudio de investigación muy importante, llamado Tratamiento Multimodal, con 579 niños que presentaban el TDAH (tipo combinado), los cuales recibieron uno de los cuatro tratamientos por un período de 14 meses.  Los resultados de este estudio demostraron que los niños del grupo que recibió tratamiento con medicación cuidadosamente manejada y ajustada individualmente, en adición a un manejo conductual intensivo, tuvieron una mejoría mucho mayor que el grupo de tratamiento que solo recibió manejo médico supervisado de cerca  o los  que recibieron tratamiento conductual intensivo, o el grupo de tratamiento que solo recibió manejo médico supervisado de cerca, o los grupos que solo recibieron tratamiento conductual intensivo o cuidado en la comunidad.  Lo cual justifica ampliamente el empleo del tratamiento multimodal, mismo que se adopta en el presente trabajo.

   En cuanto se ha identificado y diagnosticado el TDAH en un paciente, hay varias formas de ayudarlo a el y a su familia. El éxito del tratamiento se basa en el trabajo multimodal en donde se establece una red entre los padres, maestros, el neurólogo, el o los terapeutas y el paciente. Ningún tratamiento brinda el apoyo suficiente, si no incluye el apoyo de todos los involucrados,  con una perspectiva de trabajo integral y corresponsable, en donde todos tienen el mismo nivel de compromiso con el paciente.


A continuación se describe el papel de cada uno de ellos:

3.1.1 El papel del terapeuta:

·        Realizar el diagnóstico clínico clarificando la sintomatología del TDAH y otras comorbilidades si las hay.

·        Realizar el enlace control y seguimiento del tratamiento con las diferentes  personas que intervienen en este proceso (padres, maestros, neurólogo y con otros terapeutas si es necesario).

·        Información y orientación a padres y hermanos sobre el trastorno y su manejo específico.

·        Información y orientación a maestros.


          En el proceso de terapia:

·        Identificar en el grupo las conductas que le favorecen  a todos sus miembros en lo general y a cada en sus requerimientos propios.

·        establecimiento de estrategias sociales y cognitivas que permitan al paciente regular su propia conducta.

·        Manejo de técnicas de acción exitosa, estrategias de resolución de problemas y modos de tratar con el estrés y la autoestima.


·        Promover en todo momento la metacognición.


3.1.2 El papel de los padres:

·        Involucrarse en el tratamiento de su hijo, detectar los cambios y los avances que este va presentando.

·        Aplicar las estrategias que les son sugeridas con el fin de manejar la dinámica familiar.

·        Informarse de lo que es el TDAH a través de lecturas, cursos, conferencias, grupos de ayuda, talleres,  para padres.


·        Informar a la familia y a quienes rodean al paciente sobre el TDAH y las recomendaciones terapéuticas, a fin de ayudar a la persona que padece el trastorno.

·        Reconocer los avances de su hijo sin un sentido perfeccionista, sino a través de los pequeños logros que conducen al paciente a cambios mayores cada vez más palpables.


·        Reconocer y hacer evidentes los esfuerzos que le implican al paciente obtener estos logros.


3.1.3 El papel del paciente:

·        Identificar sus habilidades fortalecidas y sus habilidades debilitadas.

·        Aplicar las estrategias que se construyen en las sesiones dentro de su vida social y académica.

·        Evaluar las estrategias aplicadas, proponer y generalizar nuevas alternativas.

·        Comprometerse con el grupo terapéutico acudiendo a las sesiones con una participación activa.

·        Favorecer una actitud positiva y de respeto con el grupo.


3.1.4 El papel del neurólogo:

·        Mantener un contacto estrecho con todo el equipo interdisciplinario.

·        Considerar los reportes mensuales que se le envían con el fin de evaluar el tratamiento farmacológico.

·        Actualizarse e informarse sobre el trastorno y sus comorbilidades.

·        Sensibilizarse hacia la atención integral del paciente.




3.1.5 El papel del maestro:

·        Empatizar con su alumno, entendiendo que en muchas ocasiones sus conductas son el resultado del trastorno, no son agresiones personales.

·        Actualizarse y mantenerse informado de las características del trastorno y de las estrategias de su manejo en el salón de clases.

·        Identificar y realizar los reportes semanales de conducta con el fin de establecer los cambios que sean convenientes para el paciente.

·         Mantener un contacto cercano con el equipo interdisciplinario.

·        Aplicar las estrategias que se le sugieren para brindarle la ayuda precisa y concreta al alumno.



3.2 Elementos que debe incluir el tratamiento.  


3.2.1 Terapia grupal
        
 En la que se manejen:

·        Estrategias cognitivas. Para generar en el paciente la aptitud de regular su propia conducta; técnicas de hacer una pausa y pensar.

·        Entrenamiento en habilidades sociales. Modificación y manejo 
           de la conducta.

·        Técnicas de acción exitosas; estrategias de resolución de                            problemas y modos de tratar con el estrés y la autoestima.  


Paralelamente:

3.2.2 Programa deportivo. Se recomienda que el paciente tenga una disciplina deportiva como válvula de escape física, que le ayude a canalizar su energía y a fortalecer su integración, disciplina y trabajo en equipo.  

3.2.3 Medicación.

   Debe ser administrado únicamente por prescripción del neurólogo una vez que éste ha confirmado el diagnóstico de TDAH, basándose en su experiencia profesional y en el diagnóstico clínico  que le  debió ser entregado  previamente a la cita del paciente por el  psicólogo o pedagogo especializado[2].

El uso del medicamento asociado a la terapia cognitivo-conductual ha  probado ser la mejor opción de tratamiento.

La investigación demuestra que niños y adultos medicados para los síntomas del TDAH atribuyen el éxito de las mejoras a su esfuerzo y no al medicamento por sí solo.

Los compuestos psico-estimulantes son las medicinas más usadas para tratar los síntomas del TDAH, ya que estos cambian los niveles de químicos transmisores disponibles a varios sistemas neurotransmisores en el cerebro. Estos son a través de los cuales las células nerviosas se comunican unas con otras y transmiten la información.

Entre el 70-80 % de los niños con TDAH responden positivamente a estos medicamentos. Los periodos de atención, impulsividad y concentración se incrementan especialmente en ambientes estructurados como el escolar.

El medicamento por si solo no es efectivo, tiene que ser parte del tratamiento multimodal y del programa establecido por el equipo de apoyo.   


 3.2.4  Apoyo complementario.

En algunas ocasiones, si se requiere:

·        Psicoterapia. Para el manejo del área emocional.

·        Ayuda extraescolar. Cuando se requiere reforzamiento académico

·        Terapia familiar. Para el manejo de los problemas derivados del TDAH que afectan a la familia y su relación con el paciente.


[1] MTA Cooperative Group, (1999). A 14-month randomized clinical trial of treatment strategies for attention deficit hyperactivity disorder. Archives of General Psychiatry, 56,12.
[2] Dada la publicidad que realizan los laboratorios farmacéuticos para la venta de estimulantes de uso apropiado al tratamiento del TDAH y a la poca formación de algunos neurólogos en el tratamiento de este trastorno, algunos especialistas medican a pacientes de una forma simplista y en muchas ocasiones equivocada  basándose únicamente en formularios de laboratorios que contemplan solo algunos criterios diagnósticos del DSM-IV, sin considerar la realización del diagnóstico clínico.  Por lo que se recomienda: 1.Remitir a los pacientes con neurólogo pediatra, ya que es el especialista que contempla dentro de su formación el diagnóstico y tratamiento para este trastorno. 2. Mantener contacto directo con este especialista para discutir el diagnóstico clínico, previo a la remisión del paciente, y en reuniones posteriores para la entrega y discusión de los reportes sobre observaciones de evolución del paciente, necesarios para  ajustar la medicación.      

Diagnóstico

El diagnóstico del TDAH es básicamente clínico. No existen en la actualidad estudios médicos eficaces, no agresivos[1]  que permitan descartar con precisión y prontitud este trastorno, es por ello que el diagnóstico clínico  debe ser el primer  paso, también para dar apoyo al diagnóstico y tratamiento neurológico.

       La comprensión, profundidad y amplitud de las diferentes etapas del desarrollo humano junto con los procesos biológicos, constituyen un prerrequisito para trabajar eficazmente en la realización del diagnóstico,  lo que permitirá la identificación de desviaciones del desarrollo normal. El terapeuta en el área debe apoyarse en los conceptos de desarrollo que ha integrado a través de la experiencia, así como en la comprensión de los elementos que conforman el  TDAH y la relación que se establece entre ellos.

      Cuando existen indicios de la presencia del TDAH se requiere realizar un diagnóstico diferencial basado en los criterios establecidos por el DSM IV (descritos en el capítulo I), los cuales son importantes para efectuar la valoración. Sin embargo, el diagnóstico no debe basarse únicamente en el cumplimiento de estos criterios, ya que puede  resultar una valoración simplista e inexacta, cuando hay de por medio serias deficiencias que el paciente puede padecer en procesos de autocontrol  y en  la habilidad para inhibir respuestas negativas frente a un estímulo.[2] Para que el diagnóstico sea eficaz se debe buscar a través del mismo todas las  evidencias posibles de la existencia del TDAH; es por ello que éste debe incluir:


·        Valoración psicológica y emocional
·        Valoración Neuropsicológica
·        Valoración neurológica 

2.1 Realización del diagnóstico diferencial.
   Establecer un diagnóstico sobre la presencia o no del trastorno de hiperactividad, del subgrupo al que pertenece el paciente, inatento, impulsivo o mixto, identificar los factores asociados que inciden sobre el problema y descartar o precisar la existencia de otros trastornos que cursen paralelos al THDA, es la tarea en el  diagnóstico diferencial.
   Hay otros trastornos del desarrollo infantil que cursan con una sintomatología muy parecida al THDA. Por otra parte el trastorno de hiperactividad lleva con frecuencia factores asociados de problemas en el desarrollo lingüístico, dificultades psicomotoras, retraso en la adquisición de conductas de higiene y autonomía personal, conductas agresivas y desadaptadas por lo que frecuentemente se traslapan o confunden distintas patologías del desarrollo infantil. De ahí la importancia de realizar una buena evaluación, profunda y exhaustiva para poder distinguir y diferenciar los trastornos comórbidos (descritos en el capítulo I), así como los siguientes:
·        Los niños con un CI bajo, y más aún si están situados en centros escolares inadecuados para su capacidad intelectual, registran síntomas de desatención y conducta sobreactiva. Los datos aportados por las pruebas de capacidad intelectual clarificarán el diagnóstico.
·        La experiencia clínica nos enseña que el motivo de consulta, la sobreactividad e inquietud motora, está a menudo condicionada por un problema grave de comprensión del lenguaje oral y más concretamente con cuadros de disfasia receptiva. El niño pequeño que no entiende la función comunicativa del habla, que no atiende al hablante, difícilmente responderá a su nombre, mirará a su madre cuando le hable, etiquetará los correspondientes objetos con su término, etc.
·        Asimismo los niños con deficiencias auditivas, presentando distintos grados de hipoacusia, también muestran con frecuencia a edades tempranas, conductas inquietas y desatentas. La exploración del otorrinolaringólogo se hace imprescindible en estos casos en que se sospeche posibles faltas de percepción auditiva.
·        Otro trastorno grave del desarrollo, el síndrome autista corre parejo con conductas de falta de atención y en muchas ocasiones de excesiva actividad motriz[3]. No atender, no utilizar la mirada para comunicar, perseverancia y rutinas, pero se diferencia en las alteraciones cualitativas de la interacción social y de la comunicación, ya que los niños hiperactivos sí poseen intención comunicativa, comparten espontáneamente intereses y objetos, no existe un lenguaje propio, aunque en niños muy pequeños pueden confundirse algunos síntomas por lo que una vez insistimos en una evaluación hecha por distintos profesionales.
·        Problemas de conducta infantil, numerosas veces generados por padres en exceso permisivos, que no marcan límites de conducta a sus hijos, no establecen normas o permiten ambientes desorganizados, sin control de horarios en los hábitos básicos, comidas, horas de irse a la cama, tiempo de sueño, etc, lo que favorecen conductas descontroladas e inquietas. La falta de establecimiento de normas, el permitir que el niño “haga lo que quiera”, coma solo lo que le guste, se acueste a la hora que le viene en gana, proporciona un ambiente propicio para conductas descontroladas. Muchos de estos comportamientos son problemas motivados por la falta de control conductual por parte de las familias. Y aún cuando sea realmente trastorno de hiperactividad el problema detectado en el niño, es un hecho incuestionable que estos niños necesitan de ambientes estructurados. Si como hemos comentado anteriormente se demuestra que el THDA es un fallo de la inhibición conductual, el papel de un entorno estructurado se hace absolutamente imprescindible. El hacer ver las consecuencias de sus acciones a los niños de una manera inmediata, el uso de reglas, de marcadores externos anticipadores de algunos eventos, el dividir las tareas en tramos más breves y el valerse de recompensas inmediatas y contingentes a las conductas efectuadas son el método más eficaz junto al resto de las terapias para el tratamiento de los niños hiperactivos.
·        También conviene diferenciar el THDA de otro tipo de trastorno mental: de ansiedad, disociativo, de personalidad o relacionado con  el consumo de sustancias que se ha iniciado posteriormente a los 7 años.
·        Los síntomas del TDAH son también fácilmente confundidos con los generados por afectación neurológica, en donde pueden presentarse problemas académicos por falta de atención y poco control de impulsos, sobre todo si la lesión se encuentra en prefrontal.

·        Otro diagnóstico que puede llevar a confusión es el de diferenciar los niños TDHA con niños superdotados En efecto, los psicólogos y los pediatras a menudo describen a los niños brillantes como niños que no paran, impulsivos, que no prestan atención, que están en las nubes. Estas conductas también están tanto asociadas al llamado Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención como a la superdotación.

Muchos padres piensan erróneamente que su hijo es superdotado, y que la inquietud que muestra se debe a que se aburre en clase porque “ya se lo sabe”, a que es “más rápido en comprender las explicaciones” y prefiere mientras los demás avanzan en las tareas, hacer otras cosas porque ellos ya han acabado o no les resultan interesantes. Si comparamos los criterios de diagnóstico para el Desorden de Hiperactividad Déficit de Atención según el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales (DSM-IV),  señalaremos puntos en común. Estas conductas mencionadas anteriormente también se pueden observar en niños brillantes, con talento, creativos y superdotados. Entonces, ¿Cómo pueden los padres distinguir entre el niño hiperactivo y el superdotado? Veamos en paralelo las conductas mostradas en ambos grupos descritas por dos investigadores del tema[4]:
THDA (Berkeley, 1990)

1. Falta de atención en casi todas las situaciones
2. Falta de persistencia en las tareas
3. Impulsividad
4. Falta de inhibición en situaciones sociales
5. Mucho más activos que el resto
6. Dificultad para aceptar normas

Superdotados (Webb, 1993)
1. Falta de atención y aburrimiento
2. Baja tolerancia a persistir en tareas irrelevantes
1.     Problemas con las personas que detentan autoridad
2.     Necesitan dormir menos
3.     Cuestionan las reglas y las tradiciones.

A pesar de que tanto los niños hiperactivos como los superdotados suelen tener fracaso escolar relacionado con la falta de atención, estos últimos sí son capaces de estar concentrados durante largos periodos de tiempo en una actividad que les interese. En cualquier caso será necesario un diagnóstico preciso y un programa adaptado al desarrollo y a la capacidad del niño.
·        El fracaso escolar, las dificultades específicas de aprendizaje como la dislexia, la discalculia. a veces cursan con THDA. Son trastornos distintos, se puede ser disléxico y no tener problemas de  hiperactividad o de atención importantes, pero a veces hay comorbilidad y también muy a menudo los problemas de rendimiento académico son patentes en el área de lenguaje escrito y matemáticas, ya que la atención, los estilos cognitivos, la dependencia de campo, la impulsividad, la inflexibilidad cognitiva no propician el buen aprendizaje de los contenidos escolares.

Una buena evaluación sobre los procesos cognitivos que intervienen en la lectura y escritura nos ayudará a establecer criterios diagnósticos diferenciadores para cada patología y su tratamiento específico.



[1] Existen estudios como el PET y SPECT que  ponen de manifiesto una actividad reducida de las vías frontoestriatales, ricas en terminaciones dopaminérgicas en niños en los que se sospecha TDAH y sirven para corroborar el diagnóstico. Estos estudios son científicamente válidos como medio de diagnóstico pero poco usuales y recomendados por su alto costo y  por  la agresividad de los medios de contraste en ellos empleados.  
[2] Como puede ser el deterioro de funciones ejecutivas que van desde la memoria de trabajo hasta las habilidades para controlar emociones, nivel de motivación y excitación.
[3] DSM-IV op.cit. pág 74
[4] En Barkley R. A Fischer M, Edelbrock CS, et al. The adolescents outcome of hyperactive Children diagnosed by research criteria: Mother-child interactions, family conflicts and maternal psychopathology. J Child. Psychol. Psychiatry 1990. 233-235.

Comportamiento antisocial


      Se estima que entre el 10 y el 15% de los niños y adolescentes con TDAH presentan en la edad adulta u comportamiento antisocial [1]. No existe uniformidad de criterios en la catalogación de este trastorno.  Las deficiencias sociales que muestran estos pacientes van asociadas a una percepción emocional muy baja, mientras que los sujetos con TDAH sin comportamiento antisocial debido a una deficiencia en los adecuados signos de afecto.

Los trastornos de conducta (TC) están relacionados como los más frecuentes en enfermedad comórbida del TDAH. Se ha estimado que entre el 30 y 50% de los delincuentes jóvenes han sido diagnosticados previamente como sujetos que padecen TDAH.[2] Análogamente, se ha observado que aproximadamente la mitad de los niños con TDAH muestran signos emergentes de comportamiento
antisocial.[3] Además los jóvenes que presentan ambos cuadros TDAH y TC, muestran problemas de comportamiento más graves y persistentes que aquellos que padecen solo TDAH o TC [4].

Si la sola presencia de TDAH es causa de una mayor tendencia al consumo de drogas y de una mayor dificultad para desintoxicarse[5] la asociación del TDAH a los TC incrementa considerablemente el problema[6].

Se ha debatido mucho y no existe uniformidad de opinión a cerca de que la posibilidad de que ambos trastornos TDAH y TC, formen parte de una patología común o constituyan dos entidades independientes. La personalidad impulsiva desinhibida y que busca novedades, a pesar de lo  que pueden acarrearles sus palabras y acciones poco reflexivas, suele ser una constante en los sujetos en los que se asocian TDAH y TC. Todo lo que pasa por su pensamiento es digno de ser realizado en u  momento dado y, en lo posible mejor pronto que tarde.  Esta forma de actuar puede significar, en opinión de algunos, que estos sujetos tienen muchas dificultades e incluso imposibilidad para inhibición y control del comportamiento, a pesar de la inconveniencia social y la cascada de consecuencias familiares, educacionales, psicológicas y posiblemente legales[7]. Algunas de las características de los niños con deseos continuos de búsqueda de cosas nuevas, especialmente la curiosidad por las drogas, el alcohol y el tabaco podrían heredarse por vía autosómica dominante [8].  Estos sujetos en su búsqueda de novedades que les hagan ir por delante de todos – por desgracia lo consiguen más en lo malo que en lo bueno- curiosean con el alcohol, el tabaco y más adelante con las drogas, si bien parece que el riesgo subyacente por fumar y por la dependencia de la nicotina tiene una fuerte carga genética[9], al igual que ocurre con la tendencia al consumo de alcohol y de drogas. 


Estudios llevados a cabo con parejas de gemelos hacen muy sugestiva la posibilidad de que los factores genéticos y ambientales, llevan a los sujetos por igual a varones que a mujeres, al consumo de alcohol y de drogas [10]. En los últimos años se han encontrado alteraciones anatómicas que afectan a la corteza en la zona frontal que condicionan el comportamiento de los TC[11] , y en cuya patología podría estar involucrado el mal funcionamiento de los circuitos corticales frontosubcorticales (amígdala, algunos núcleos basales, núcleos del tronco cerebral, etc.) [12]


[1] Hetchman L. Predictors of long-term outcome in children with attention deficit/hyperactivity disorder. Pediatric Clin N Am 1999;46:1039-52.
[2] SzatmariP, Boyle MH, Offord DR. ADHD and conduct disorder: degreeof diagnostic overlap and differences among correlates. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1989; 28:865-72.
[3] Biederman J, Munir K, Knee D. Conduct and oppositional disorder in clinically referred children with attention déficit disorder: a controlled family study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1987; 28: 873-81. y Mc. Counaughy SH, Achenbach Tm. Comorbidity of empirically based syndromes in matched general population and clinical samples. J. Child Psicol. Psychiatry 1994: 35. 1141-57.
[4] Walker JL, Lahey BB, Hynd WG, Frame CL. Comparision of specific patterns of antisocial behavior in children with conduct disorder with or without coexisting hyperactivity . J  Consult Clin Psychol 1987; 55: 910-3 y Mc. Ardle P.O´brien G. Kolvin I. Hyperactivity: prevalence and relatonship and conduct disorder. J Child Psychol Psychiatry 1995; 36:279-303.
[5] Wilens T Biederman J, Mick E. Does ADHD affect the  course of substance abuse? Findings from a sample of adults with and without ADHD.
[6] Thomson LL. Riggs PD, Mikulich SK, Crowley TJ, Contribution of ADHD symptoms to substance problems in conduct disorder adolescents. J Abnorm Child Psychol 1996; 24:325-47.
[7] Young SE, Stallings MC, Corley RP, et al. Genetic and environmental influences on behavioural disinhibition. Am J. Med Genet (Neuropsychiatry Genet) 2000; 96:684-95.
[8] Biederman J, Munir K, Knee D. Conduct and oppositional disorder in clinically referred children with attention déficit disorder: a controlled family study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1987; 28: 873-81 y Young SE, Stallings MC, Corley RP, et al. Genetic and environmental influences on behavioural disinhibition. Am J. Med Genet (Neuropsychiatry Genet) 2000; 96:684-95.
[9] Carmelli D, Swan GE, Robinette D., Gabstiz R. Genetic influences on smoking: a study of male twings. N. Engl J Med 1992; 327:829-33. y True WR, Xian H, Scherrer JF, et al. Common genetic vulnerability for nicotine and alcohol dependence in man. Arch Gen Psychiatry 1999; 56: 555-61.
[10] Cardoret RJ, Yates WR, Troughton E, et al. Genetic-enviromental interaction in genesis of agressivity and conduct disorders. Arch Gen et Psychiatry 1995: 52: 916-24.
[11] Raine A, Lenez T, Bihrle S, et al, Reduced prefrontal volume and reduced automatic activity in antisocial personality disorder. Arch Gen Psychiatry 2000; 57:119-27.
[12] Damasio AR. A neurol basis for sociopathy. Arch Gen Psychiatry 2000:57: 128-9.