Todos cuanto profundizan en el estudio de la “patología completa”del TDAH pueden percatarse pronto de la falta de coordinación motriz de estos sujetos, especialmente para los ejercicios de habilidad tanto en las manos como en los pies. La práctica totalidad de los estudios comparativos, han mostrado mediante pruebas realizadas en niños con TDAH y sujetos sanos con edades inferiores y superiores a los 10 años, que un elevado porcentaje de niños con TDAH son más lentos en la motricidad fina de los dedos de las manos y de los pies[1] .
Hay trabajos en los que incluso se encuentran dificultades diferentes en la motricidad según el subtipo del TDAH. Así los sujetos en los que predomina el déficit de atención presentan mayores dificultades en la habilidad manual, mientras que los niños con trastorno combinado fallan más en la coordinación de los movimientos[2] . Esta falta de habilidad y de coordinación motriz la observamos en la práctica diaria, no solo en la motricidad de los dedos, sino también en el lenguaje, traducida en una mala pronunciación y vocalización, en precipitación _incluso con la supresión de algunas sílabas y con incoherencias del lenguaje _ y en la sensación de que el centro emisor cerebral del lenguaje y el ejecutor bucal, con todas las partes participantes, funcionan descoordinadamente.
No existen problemas de fuerza muscular ni de agilidad. Hay problemas de coordinación y, por ello, de habilidad. Pueden golpear con fuerza el balón, pero regatean con él muy torpemente. Ello no quiere decir que no haya buenos deportistas con TDAH. Puede haber muchos que practiquen deportes que requieren más fuerza que habilidad, como esquí, natación, boley ball, baloncesto, karate, boxeo, etc., es decir, en aquellos en que se mueven grupos musculares globalmente y no unos pocos músculos con acción muy selectiva. Debe considerarse que también existen excepciones en sujetos con TDAH que tienen buena coordinación motriz, pero son muy pocos en realidad.
Es indudable que una buena parte de los sujetos con TDAH muestran hipotonía generalizada[3] , con pies planovalgos no constitucionales, sino secundarios a la hipotonía. Ello es lo que da origen a su falta de habilidad con los pies, incluso para conducir vehículos.
Pese a la aparentemente poca importancia que parece tener para algunos la coordinación motriz a la vista de las pocas referencias que existen en los trabajos tradicionales, algunos estudios longitudinales, recientes, con muchos años de seguimiento, han encontrado que hasta un 58% de los sujetos con TDAH y trastornos de la coordinación mostraban evolución pobre, contra solo el 13% de los casos con TDAH sin importantes trastornos de la coordinación [4].
Entre las alteraciones observadas en el primer grupo, se encontraban la personalidad antisocial, el abuso de alcohol, la personalidad criminal, las dificultades para la lectura y los bajos niveles de educación.
No existe un tratamiento eficaz para corregir este problema y, pese a las terapias de tipo ocupacional y a la obsesión por mejorar la coordinación motriz, los resultados son siempre modestos[5].
[1] Denckla MB, Rudel RG. Anomalies of motor developmrnt in hyperactive boys. Ann Neurol 1978; 3: 231-3.
Carte ET, Nigg JT, Hinshaw SP. Neuropsychological functioning motor speed, and language processing in boys with and without ADHD. J Abnorm Child Psychol 1996; 24: 481-98. y Steger J. HimholK, Coutts E, et al, Attentional and neuromotor deficits in ADHD. Dev Med Child Neurol 2001; 43:172-9.
[2] Piek JP, Pitcher TM. Hay DA. Motor coordination and kineadthesis in boys with attention- deficit- hyperactivity disorder. Dev Med Child Neurol 1999: 41: 159-65.
[3] Morgan AM, Lee V. Long term outcome of high-risk infants with hypotonia. Dev Med Child Neurol 1992; 34 8Suppl.669 34.
[4] Rasmussen P, Gillberg C. Natural oautocome of ADHD with developmental coordination disorder at age 22 year:; a controlled, longitudinal, community- based study. J. Am Acad Child Adolesc Psychiatry 2000; 39: 1424-31.
[5] Polantatajko HJ, Macnab JJ, Anstett B, et al. A clinical trial of the process oriented treatment approach for children with developmental coordination disorder. Dev Med Child Neurol. 1995; 37 :310-9.
No hay comentarios:
Publicar un comentario