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Richard Moss


26/3/11

Comportamiento antisocial


      Se estima que entre el 10 y el 15% de los niños y adolescentes con TDAH presentan en la edad adulta u comportamiento antisocial [1]. No existe uniformidad de criterios en la catalogación de este trastorno.  Las deficiencias sociales que muestran estos pacientes van asociadas a una percepción emocional muy baja, mientras que los sujetos con TDAH sin comportamiento antisocial debido a una deficiencia en los adecuados signos de afecto.

Los trastornos de conducta (TC) están relacionados como los más frecuentes en enfermedad comórbida del TDAH. Se ha estimado que entre el 30 y 50% de los delincuentes jóvenes han sido diagnosticados previamente como sujetos que padecen TDAH.[2] Análogamente, se ha observado que aproximadamente la mitad de los niños con TDAH muestran signos emergentes de comportamiento
antisocial.[3] Además los jóvenes que presentan ambos cuadros TDAH y TC, muestran problemas de comportamiento más graves y persistentes que aquellos que padecen solo TDAH o TC [4].

Si la sola presencia de TDAH es causa de una mayor tendencia al consumo de drogas y de una mayor dificultad para desintoxicarse[5] la asociación del TDAH a los TC incrementa considerablemente el problema[6].

Se ha debatido mucho y no existe uniformidad de opinión a cerca de que la posibilidad de que ambos trastornos TDAH y TC, formen parte de una patología común o constituyan dos entidades independientes. La personalidad impulsiva desinhibida y que busca novedades, a pesar de lo  que pueden acarrearles sus palabras y acciones poco reflexivas, suele ser una constante en los sujetos en los que se asocian TDAH y TC. Todo lo que pasa por su pensamiento es digno de ser realizado en u  momento dado y, en lo posible mejor pronto que tarde.  Esta forma de actuar puede significar, en opinión de algunos, que estos sujetos tienen muchas dificultades e incluso imposibilidad para inhibición y control del comportamiento, a pesar de la inconveniencia social y la cascada de consecuencias familiares, educacionales, psicológicas y posiblemente legales[7]. Algunas de las características de los niños con deseos continuos de búsqueda de cosas nuevas, especialmente la curiosidad por las drogas, el alcohol y el tabaco podrían heredarse por vía autosómica dominante [8].  Estos sujetos en su búsqueda de novedades que les hagan ir por delante de todos – por desgracia lo consiguen más en lo malo que en lo bueno- curiosean con el alcohol, el tabaco y más adelante con las drogas, si bien parece que el riesgo subyacente por fumar y por la dependencia de la nicotina tiene una fuerte carga genética[9], al igual que ocurre con la tendencia al consumo de alcohol y de drogas. 


Estudios llevados a cabo con parejas de gemelos hacen muy sugestiva la posibilidad de que los factores genéticos y ambientales, llevan a los sujetos por igual a varones que a mujeres, al consumo de alcohol y de drogas [10]. En los últimos años se han encontrado alteraciones anatómicas que afectan a la corteza en la zona frontal que condicionan el comportamiento de los TC[11] , y en cuya patología podría estar involucrado el mal funcionamiento de los circuitos corticales frontosubcorticales (amígdala, algunos núcleos basales, núcleos del tronco cerebral, etc.) [12]


[1] Hetchman L. Predictors of long-term outcome in children with attention deficit/hyperactivity disorder. Pediatric Clin N Am 1999;46:1039-52.
[2] SzatmariP, Boyle MH, Offord DR. ADHD and conduct disorder: degreeof diagnostic overlap and differences among correlates. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1989; 28:865-72.
[3] Biederman J, Munir K, Knee D. Conduct and oppositional disorder in clinically referred children with attention déficit disorder: a controlled family study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1987; 28: 873-81. y Mc. Counaughy SH, Achenbach Tm. Comorbidity of empirically based syndromes in matched general population and clinical samples. J. Child Psicol. Psychiatry 1994: 35. 1141-57.
[4] Walker JL, Lahey BB, Hynd WG, Frame CL. Comparision of specific patterns of antisocial behavior in children with conduct disorder with or without coexisting hyperactivity . J  Consult Clin Psychol 1987; 55: 910-3 y Mc. Ardle P.O´brien G. Kolvin I. Hyperactivity: prevalence and relatonship and conduct disorder. J Child Psychol Psychiatry 1995; 36:279-303.
[5] Wilens T Biederman J, Mick E. Does ADHD affect the  course of substance abuse? Findings from a sample of adults with and without ADHD.
[6] Thomson LL. Riggs PD, Mikulich SK, Crowley TJ, Contribution of ADHD symptoms to substance problems in conduct disorder adolescents. J Abnorm Child Psychol 1996; 24:325-47.
[7] Young SE, Stallings MC, Corley RP, et al. Genetic and environmental influences on behavioural disinhibition. Am J. Med Genet (Neuropsychiatry Genet) 2000; 96:684-95.
[8] Biederman J, Munir K, Knee D. Conduct and oppositional disorder in clinically referred children with attention déficit disorder: a controlled family study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1987; 28: 873-81 y Young SE, Stallings MC, Corley RP, et al. Genetic and environmental influences on behavioural disinhibition. Am J. Med Genet (Neuropsychiatry Genet) 2000; 96:684-95.
[9] Carmelli D, Swan GE, Robinette D., Gabstiz R. Genetic influences on smoking: a study of male twings. N. Engl J Med 1992; 327:829-33. y True WR, Xian H, Scherrer JF, et al. Common genetic vulnerability for nicotine and alcohol dependence in man. Arch Gen Psychiatry 1999; 56: 555-61.
[10] Cardoret RJ, Yates WR, Troughton E, et al. Genetic-enviromental interaction in genesis of agressivity and conduct disorders. Arch Gen et Psychiatry 1995: 52: 916-24.
[11] Raine A, Lenez T, Bihrle S, et al, Reduced prefrontal volume and reduced automatic activity in antisocial personality disorder. Arch Gen Psychiatry 2000; 57:119-27.
[12] Damasio AR. A neurol basis for sociopathy. Arch Gen Psychiatry 2000:57: 128-9.

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