Tratando de retomar lo anterior, el Dr. R.A. Barkley [1] ha definido al TDAH “como un trastorno neurobiológico que se caracteriza por niveles inadecuados de distracción, impulsividad e hiperactividad, estas características surgen en la niñez temprana (antes de los 7 años), son de naturaleza crónica y no se deben a impedimentos sensoriales, lingüísticos o motores, deficiencia mental o problemas emocionales. Las conductas que definen el trastorno, se relacionan con dificultades en las conductas gobernadas por reglas y con mantener un patrón consistente de trabajo continuo”.
Los problemas de impulsividad obstaculizan el entender señales, eventos y consecuencias que hacen irrelevante terminar un trabajo y distinguir los mensajes no verbales de las personas.
La impulsividad abarca dos áreas:
· La impulsividad cognitiva: Se refiere a una dificultad para detenerse, pensar y razonar en la solución de problemas.
· La impulsividad conductual: es observable ya que implica la dificultad para inhibir una conducta o posponer una respuesta.
Cuando nos referimos a la impulsividad en personas con TDAH, nos referimos a la impulsividad conductual. Las personas con este tipo de trastorno rara vez pueden planear sus acciones. Su problema no es saber lo que tienen que hacer, sino hacer lo que ya saben: Simplemente se les dificulta tomarse un tiempo y posponer una respuesta antes de actuar.
Los problemas de inatención son consecuencia de la incapacidad de la persona para detenerse a responder ante los estímulos externos e internos que provoca que se pierda el objetivo.
La atención comprende varios procesos:
· Focalizar: Es la habilidad para elegir una cosa a la cual atender, generalmente la más importante. El niño con dificultades para iniciar una actividad y mantenerse concentrado, a menudo presenta dificultades para focalizar.
· Atención selectiva: Elegir el estímulo correcto al cual focalizar la atención. Los niños con TDAH tienen dificultad para determinar qué aspecto es el relevante. Estos niños pueden ocuparse en procesar solo partes de información, pero no centrarse en los elementos principales.
· Atención sostenida: Es el persistir y atender de forma continua. Algunos niños pueden iniciar las tareas sin problema, pero no logran sostener la atención y divagan. Les es difícil retomar la actividad.
La distractibilidad es la inhabilidad para planear y organizar. Se manifiesta por la necesidad imperiosa a lo novedoso, por lo tanto inhiben la capacidad de espera en todos los sentidos.
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